Cuando Mary Shelley escribió su obra titulada "Dr. Frankenstein" , no se imaginaba, tal vez, que la demencia que caracteriza a su personaje que disfrutaba de jugar a ser Dios, podría casi cien años después materializarse en la mente de un presidente que juega con el destino de su nación.
Desgraciadamente este tipo es real. Sus gobernados sumergidos en el caos de la modernidad, sin tiempo para reflexionar, ocupados en analizar los problemas psicológicos de Birtney Spears, buscando orgasmos por internet o chateando con seres tan desconocidos, tan lejanos como sus propios vecinos, con quienes jamas han cruzado un saludo; son incapaces de atravezar la cortina de humo del entretenimiento, su pasmosa falta de reacción es producto de una época donde la realidad supera a la ficción.
Este nuevo Dr. Frankenstein se ha divertido fabricando monstruos. De pequeños, los mima y los consiente, los alimenta con armamento y los cobija con convenios internacionales. Les pone nombres extraños como Khadafi, Hussein, Osama, Ahmadinejad, Noriega etc., pero cuando crecen y pierden su inocencia y su ternura ya no veneran a su creador, entonces los juzga, los acusa de ser un peligro para la libertad y la democracia. Y terminan por ser sentenciados a la destrucción, al derrocamiento, o sea, a ser sustituidos por uno nuevo, que sea su socio, su aliado o lo que este de moda.
Desgraciadamente este tipo es real. Sus gobernados sumergidos en el caos de la modernidad, sin tiempo para reflexionar, ocupados en analizar los problemas psicológicos de Birtney Spears, buscando orgasmos por internet o chateando con seres tan desconocidos, tan lejanos como sus propios vecinos, con quienes jamas han cruzado un saludo; son incapaces de atravezar la cortina de humo del entretenimiento, su pasmosa falta de reacción es producto de una época donde la realidad supera a la ficción.
Este nuevo Dr. Frankenstein se ha divertido fabricando monstruos. De pequeños, los mima y los consiente, los alimenta con armamento y los cobija con convenios internacionales. Les pone nombres extraños como Khadafi, Hussein, Osama, Ahmadinejad, Noriega etc., pero cuando crecen y pierden su inocencia y su ternura ya no veneran a su creador, entonces los juzga, los acusa de ser un peligro para la libertad y la democracia. Y terminan por ser sentenciados a la destrucción, al derrocamiento, o sea, a ser sustituidos por uno nuevo, que sea su socio, su aliado o lo que este de moda.
La historia puede terminar igual que el original. Su ultimo monstruo esta hecho en casa. A diferencia de los otros, este no es agresivo ni toxico, es un embrión apenas visible, que sin embargo crece aceleradamente. Ya no es posible abortarlo porque se ha convertido en un órgano vital de su creador. A echado raíces y tiene un sueño. Un destino manifiesto adormecido por quinientos años que amenaza con despertar. Todavía no ha nacido, pero en su piel morena ya lleva las cicatrices del rechazo. Cuando nazca, sera la primera generación de ciudadanos resentidos con su propio país, porque este los ha separado de sus padres. Acusados de ser ilegales. De no tener derecho a trabajar para realizar un anhelo.
Este monstruo, Dr. Frankenstein, es el mas peligroso porque destruirlo. Es auto flagelarse
Este monstruo, Dr. Frankenstein, es el mas peligroso porque destruirlo. Es auto flagelarse




