jueves, 27 de marzo de 2008

cuentos de inmigrantes

De esta agua no he de beber



Han pasado mas de diez años Manuel. Este desierto parece ignorar el tiempo, pero yo se cumplir mis promesas, y no me olvido. Como aquella vez, las suelas de mis zapatos empiezan a desprenderse y la arena empieza a refugiarse en las grietas de mis labios. Bajo este calor, el horizonte ensangrentado aparece, como plasmando sobre un lienzo tembloroso, una imagen perdida en las pesadillas de Dali.


Recuerdo como si fuera ayer, la frustración que me atormentaba después de sepultarte. aún así te prometí que volvería. ¿Como explicarte lo que sentí?, cuando al despedirme, me dí cuenta que caminamos dias enteros, paralelamente a una carretera que se ocultaba en nuestro delirio. ¡Alli estaba cabron! a tiro de piedra. Tan cercano estaba el camino para que todo hubiera sido diferente. Si tan solo el pollero que nos abandonó hubiera dejado un mapa. ¡tu estarías vivo amigo!



Cinco noches sumergidos en la angustia de no saber donde estabamos, es una pequeña eternidad, bajo estrellas ajenas; indiferentes. Las nuestras se habían quedado al otro lado de la frontera. Asustados por aullidos de fieras que agigantaban sus siluetas con el vestido de la luna, y el frio que se deslizaba bajo nuestra piel. Solo nos cobijaba el pensamiento de llegar a la tierra de las posibilidades y el anhelo de regresar con las manos llenas a casa. ¿te acuerdas?

¿O tal vez, prefieres recordar los buenos tiempos? Aquellos en los que podiamos decir, ¡nuestra tierra!, ¡nuestro barrio!, nuestros amigos, ...nuestros amores. En la mochila traigo lo que te prometí. Una botella de tequila, dos copas, y un hasta siempre. Y aunque ya voy de regreso, aún me siento perdido Manuel, frágil y muy cansado. Te extraño amigo mio, y me apena no haber podido ni siquiera avisarle a tu familia que te convertiste en una estadistica más, otro funeral sin cadaver; ojalá me hayas perdonado.
Todavia recuerdo las ultimas suplicas que tus viejos nos guardaban antes de subirnos al tren. No se vayan, las cosas en México van a cambiar, habrá mas oportunidades; para ustedes que estudiaron,....si las habra!. Palabras gastadas y un discurso rancio que nada pudo hacer para sofocar la ilusión y la impaciencia para ser nosotros mismos. Seducidos por el mito de papel verde, ninguna frontera nos impediría cruzar el umbral de la abundancia.


Estas veredas polvorientas todavía me confunden, los cactus y mezquites parecen observarme y murmurar entre ellos que voy en sentido contrario. Ahora que el sol empieza a ceder su castigo, me desespera la sensación de estar caminando en espiral. No debo estar ya lejos del lugar donde me despedí de ti. De todas maneras no te queda de otra que esperarme guey.

Esta caminata me hace recordar el camino a la secundaria, te acuerdas? Como nunca teniamos dinero para el camion, chingale a caminar las treinta cuadras hasta la casa y pegarnos en el camino a la llave del jardin de cualquier casa para no deshidratarnos, o cuando jugabamos futbol en canchas que mas parecian calles coloniales de lo empedradas que estaban, intentar un gol de chilena era mas bien un intento de suicidio. Parecian tiempos miserables, pero mientras mi memoria vuela sobre esa epoca estos recuerdos vuelven envueltos en la nostalgia por los buenos tiempos. Entonces no pensabamos mucho en el futuro, pero a veces tu decias que si habia uno para nosotros, este seria un circo patetico de distracciones frivolas para adormecer nuestro coraje. Yo no entendia muy bien tus filosofias juveniles, o mejor dicho, no te entendia ni madres; pero Manuel, si pudieras ver como son ahora las campanas electorales me dirias que el circo ya esta puesto y hay lugar para todos.

Despues vino la preparatoria, con toda la voragine de locuras y esperanzas, aunque conseguir un trabajo para pagar lo indispensable era casi imposible, nuestro lema era que Estados Unidos era el ultimo lugar a donde iriamos a buscarlo, irse de mojado era para los fracasados y primero perro que trabajar para los gringos, que de esa agua nunca beberiamos. No pasaria mucho tiempo para que las estrategias economicas del gobierno nos hicieran comernos nuestros ideales. Ni hablar, a un pueblo que nunca se queja, con una despensa o en su defecto un macanazo le vuelven a cerrar los ojos y la boca. Aunque ya para entonces todos teniamos una fascinacion oculta y una admiracion secreta por la cultura del norte.


¿Te acuerdas, cabrón? Tu mas sublime deseo, era estar en un super bowl y en un juego de grandes ligas, y el mio ir a un concierto de Bruce Springsteen o Metálica. Sin darnos cuenta, los medios de comunicación habían hecho bien su trabajo en nuestras mentes sedientas de glamour. Cada serie de televisión nos mostraba ese mundo tan lejano y a la vez, tan solo al otro lado del rio, donde todo era posible, donde todo existía; disneylandia, Madonna, Rambo, McDonalds, extraterrestres, freeways, Hollywood, todo, todo, todo; incluido en el mismo paquete guey. Como no intentarlo?

Aun asi, nadie acepta abiertamente la atracción por lo prohibido, y nosotros no podiamos dejar de parecer patriotas. Pero la permanente crisis transitoria del lugar donde nunca pasa nada, es caldo de cultivo para inmigrantes y aflojo nuestra voluntad, nos dio el empujon que necesitabamos y alla vamos Manuel, a la conquista de antiguos territorios.

Ya casi anochece, ya casi llego y tengo miedo Manuel, voy de regreso al pais al que ya no pertenezco. Al pais que ya me olvidó. El cielo se tiñe de purpura y la caida de la noche me recuerda la sombra bajo la que vivimos millones de mexicanos aqui, en el pais de las oportunidades. Espectros mudos. Invisibles.

Estos diez años fueron como un golpe de tiempo. La mayoria de los dias fueron identicos y asi terminaron por evaporarse de mi memoria, se comprimieron. Otros se expandieron tanto que parecian eternos.
Para los gringos somos un mal necesario. No nos rechazan, pero tampoco nos integran a su sociedad, mientras no necesitan nuestro trabajo, simplemente nos ignoran. No tenemos identificación, ni licencia, es decir, no existimos mas que en las noticias de la televisión y en los debates políticos. No se carnal, en que parte del camino nuestra raza se extravió, ni cuando fué que nuestro pueblo perdió su magia. Es tan denigrante ser siempre la sirvienta en las peliculas.

De amores mejor ni platicarte, porque ademas no hay mucho que decir. A las gueras no les gustan los cafecitos, y a las latinas no les alcanza el tiempo para ofrecerse a un gringo a cambio de papeles buenos.


Solo en dos ocasiones logre coger con gringas; ninguna de ellas me dirigió siquiera la palabra. No me importó mucho, porque además yo nunca aprendí el inglés, pero una de ellas, Deanne, tuvo el descaro de decir que solo me había soñado. Y la otra, Michelle, sin esperar a despedirme siquiera, se puso a escribir un poema que tituló "hay algo bajo mis sabanas", cuando menos pudo habérmelo agradecido.


Cuando más me acordaba de tí, que tanto te gustaba la poesía, era al escuchar las conversaciones entre inmigrantes, que después de algunos años de haber llegado, hablan algo que aquí llaman spanglish, y todavía no se porqué, ya que nunca he escuchado a un solo americano hablando de ese modo. Que tristeza Manuel, primero los conquistadores asesinaron nuestro lenguaje, ahora se lo estamos entregando a los yanquis. Como duele ver nuestra identidad diluirse frente a nuestros ojos. Nos vamos perdiendo y el sueño americano no llega.


Alla veo la cruz que te dejé, tan solitaria como nuestra vida de este lado de la frontera. A pesar de que bajo este desierto están enterradas miles de ilusiones de gente como tú y yo, que...¿huiamos? ¿o buscabamos?, ¡ya no me acuerdo guey. Te hubiera gustado ver caer el muro de Berlín, ¿pero sabias que ahora quieren construir otro muro? Lo paradógico es que no es para impedir la salida, sino la entrada. Con eso quieren intimidar a la raza, pero la grandeza de nuestra gente radica en su capacidad para aguantar todo, que esperara pacientemente la oportunidad para atravesarlo, como las flores silvestres que se abren camino entre las grietas del concreto.


Arrastro los pies y entre el polvo se levantan los pedazos del alma de tus padres, de tus hermanos que nunca habrán terminado de llorarte, que te siguen esperando tomados de la mano, tras la ventana de tu casa, que se irán del mundo sin saber si un dia regresaste.


Ya estoy aquí amigo, los ultimos destellos de luz transforman los arbustos en siluetas humanas, en los fantasmas de los hombres y mujeres que se quedaron en el camino, me saludan, me dan la bienvenida. Hay una silueta sentada sobre tu sepultura. A de ser otro paisano perdido. ¿Eres tu Manuel? Pero...¿que tu también prometiste estar aquí? Pues claro guey, tu no tenias otra opción. Pero siempre me imaginé que seríamos tu recuerdo y yo, los que brindaríamos aquí. Por cierto, ya no se donde quedo la botella. ¿Te fijas? Traigo puesta la misma ropa de aquel dia, y para serte sincero, no me acuerdo cuando me la puse.


Por allá veo otra sepultura Manuel, por lo menos no has estado solo tanto tiempo. ¿Ya viste? Este cabrón se llamaba igual que yo. Y lo enterraron el dia que te enterré yo a tí. ¡Pobre guey!


Bien, amigo. Es tiempo de que cada quien siga su camino. ¡Mira cuantas estrellas parpadean esta noche!, quizás fueran las velas que te faltaron. Un último abrazo y nos vamos. Entre esta bruma volvemos a ser silencio, nos desvanecemos.....nos perdemos...nos olvidamos.

Autor: Rogelio Arellano