martes, 1 de abril de 2008

Jose Saramago


El genio del sarcasmo




Cuando hablo de libros, me resulta "literariamente" imposible hacerlo sin mencionar a uno de mis favoritos. Un escritor de estilo único que me atrapa facilmente en sus historias. El gran José Saramago. Maestro del sarcasmo y la ironía que, con su narrativa es capaz de abordar temas tan espinosos como la religión en su libro ""El evangelio según Jesucristo" y mostrarnos el lado humano de las cosas sacras, hasta su cuento "La silla" donde convierte un objeto trivial en un personaje con personalidad. Pasando por aspectos que nos ponen de manifiesto las debilidades humanas en "El ensayo sobre la ceguera", un final inesperado en "El hombre duplicado" y el absurdo humor negro de "Intermitencias de la muerte"..

Pero sin duda uno mis textos favoritos, es su cuento "El centauro". Es admirable su habilidad para expresar la tristeza por la soledad, por la necesidad de formar parte de algo y el cansancio que da la eternidad. Quien alguna vez no se ha sentido abandonado en la incertidumbre de la falta de identidad, en el sincretismo de ser todo y nada.



'Entonces llego el tiempo del rechazo. El mundo transformado persiguió al centauro, le obligo a esconderse. Y otros seres tuvieron que hacer lo mismo. Fue el caso del unicornio, de las quimeras, de los hombres lobo, de los hombres con pies de cabra, de aquellas hormigas que eran mayores que zorros, aunque mas pequeñas que perros. Durante diez generaciones humanas, este pueblo diferente vivió reunido en regiones desiertas. Pero, con el pasar del tiempo, también allí la vida se volvió imposible para ellos y todos se dispersaron. Unos, como el unicornio, murieron; las quimeras se emparejaron con las musarañas y así aparecieron los murciélagos; los hombres lobo se introdujeron en las ciudades y el las aldeas y solo en noches señaladas viven su destino; los hombres de pies de cabra se extinguieron también y las hormigas fueron perdiendo tamaño y hoy nadie es capaz de distinguirlas entre aquellas hermanas suyas que siempre fueron pequeñas. El centauro acabo por quedarse solo. Durante miles de anos, hasta donde el mar lo consintió, recorrió toda la tierra posible. Pero en todos sus itinerarios pasaba de largo siempre que presentía las fronteras de su primer país. El tiempo fue pasando. Al final ya no le quedaba tierra para vivir con seguridad. Paso a dormir durante el día y a caminar de noche. Caminar y dormir. Dormir y caminar. Sin ninguna razón que conociese, apenas porque tenia patas y sueno. No necesitaba comer. Y el sueno solo era necesario para que pudiese sonar. Y el agua apenas porque era agua............(fragmento del cuento Centauro, incluido en el libro "casi un objeto").




Salud por el maestro Saramago!