lunes, 28 de julio de 2008

Cuauhtemoc Blanco, emblema de la MLS

Ya no me cabe duda que el fanatismo mas poderoso que habita en el folklore latino es nada mas ni nada menos que su majestad el fut bol. El fanatismo religioso puede ser mas fuerte, pero se acude a el por coerción o por esperanza de recibir algo, en cambio al estadio se acude por gusto, sin que se garantice ver un buen partido el espectador paga su boleto sin condiciones, tal vez, y sin ser conciente de estar comprando 90 minutos de fantasía, una pequeña dosis de paliativo a nuestra rutinaria vida, en fin, ayer se dieron cita casi 7000 fanáticos y cada uno tendrá su motivo, velado o manifiesto.
Y ya en el estadio observando este fenómeno, me encontré con otro aun mas enigmático. El fenómeno Cuauhtémoc Blanco, numero 10 del equipo Chicago Fire y jugador emblemático del fut bol mexicano. Su visita a kansas no pudo ser en mejor momento, ya que recien fue elegido jugador mas valioso del juego de estrellas.
De personalidad irascible -algunas veces justificada-, de porte lerdo y sin atributos de modelo; este hombre de calidad deportiva indudable, atrajo a la mayoría de los espectadores. Algunos fueron a verlo jugar, otros a ver sus berrinches, otros porque les cae mal -actitud contradictoria que no comprendo-, y algunos solo por verlo, como se contempla a cualquier estrella del "showbusines"
En una tarde calurosa el partido cerrado no se presto para ver un juego espectacular, pero la emoción que falto en la cancha se proyecto en ingenio en las tribunas al mas clásico ambiente latino. Gritos al estilos de "Cuauhtémoc rayame la madre!" o "ponle un chingadazo!" -cuando algún defensa lo sujetaba de la camiseta-, y otras tantas crearon el ambiente poético que fue el complemento para que por una tarde nos olvidáramos del precio de la gasolina. Para que por un momento, nos olvidáramos de lo lejos que estamos de casa.