martes, 19 de agosto de 2008

Secuestros, ejecuciones, droga y rock and roll




Medalla de oro en secuestro sin obstáculos


Entre estos días que he permanecido secuestrado por la holgazanería, contemplando la agonía del verano, hubiera querido escribir algo agradable, quizás las olimpiadas fueran un buen motivo. Me hubiera gustado escribir algo interesante, tal vez, el renacimiento de la guerra fría entre Rusia y Los estados unidos. Sin embargo, mientras esperaba que algún suave licor me ayudara a decidir como torturar al lector, una noticia, de esas que ya no lo son, asalto mi pereza y mi nostalgia.


Un hecho que parece ya no interesarle a nadie y mucho menos es capaz de provocar reacción en la sociedad, es la violencia en Mexico. Y comprendo que llegando a este punto del texto, muchos ya hayan decidido abandonarlo. Hubiera querido escribir sobre la convocatoria mundial para realizar una marcha que impida que RBD se desintegre, pero no puedo.


Durante los pocos años que llevo en Estados Unidos, mis paisanos constantemente me preguntan, Cuando regresas a Mexico? No lo extrañas? Te gustaría regresar? etc., la respuesta afirmativa solía llegar fácil y sincera.


Con la poca capacidad de asombro que no se me ha consumido, la noticia de que trece personas fueron masacradas en el estado de Chihuahua no me deja ya tan impávido como la carente indignación popular ante la descarada impunidad e incapacidad de la autoridad para rescatar al país de este secuestro.


Un país con la conciencia ciudadana en estado de coma, siempre sera fértil para sembrar ejecuciones, secuestros, y corrupción.


La pregunta de mis paisanos sigue flotando en las conversaciones familiares, en nuestros trabajos y en reuniones sociales. Pero ya no hay respuesta. El Mexico que yo deje, ya no existe.