Entre el tequila y la identidad
cada ritual, a fuerza de repetirse se va convirtiendo en una costumbre que causa algun desconcierto cuando se altera. Asi, llegar a la cantina de costumbre y caminar la misma ruta entre el laberito de mesas hasta llegar a la misma silla, en el mismo lado de la barra y pocisionar la columna vertebral para que ensamble exacta en el respaldo, son actos que hace mucho abandonaron mi conciencia, hasta que anoche la cantinera desidiera sin misericordia romper con el protocolo de saludo y tomar la orden.
Habian pasado ya muchos meses desde que Sandra habia dejado escapar algunos detalles de su vida y yo trozas de la mia. A ninguno le importo realmente lo que el otro decia. Fue presionar un detonador para ver que sucedia, pero solo exploto el silencio y algo de arrepentimiento por exponer la belleza de nuestra miseria a un extrano. Desde entonces hubo un acuerdo tacito de respetar el ritual de silencio durante cada uno de nuestros encuentros semanales en la barra de mi cantina. hasta ayer.
El primer sobresalto fue que no me preguntara, que te ofrezco?, sin esperar respuesta y al tiempo que sirve mi "hornitos reposado". En lugar de nuestro saludo en clave, miraba el televisor instalado en un ángulo del techo sobre la barra. Ofreciéndome su perfil cubierto por una melena color cobre con raíces negras, me pregunto. Viste el grito anoche?
-Que?- pregunte aburrido, mientras buscaba una respuesta automática dentro de mi catalogo se sarcasmos, porque simplemente no se me ocurría como podía "verse" un grito. pero antes de encontrarla me volvió a preguntar -quieres una margarita?, hoy están en especial por la independencia-
hasta ese instante me di cuenta que era la primera vez, y con siete anos viviendo en kansas, que olvidaba por lo menos pensar en los festejos del 15 de septiembre, aunque solo fuera para redocumentar mis teorías sobre la manipulación oficial en la redacción de la historia.
-Deveras no lo viste?, eres un antipatriota- me dijo finjiendo indignación y arqueando sus cejas depiladas al estilo Rodolfo gelatino.
-Vas a querer la margarita?- Ahora pregunto en el tono sensual que usa para los otros clientes inclinándose hacia a mi, colocando sus senos sobre la barra para convertirlos en cuatro con el reflejo del cristal.
-No!- le conteste despertando de la recién iniciada fantasía. No quiero mezclas, no mas mestizajes, dame una banderita para celebrar y olvidarme del olvido. Al menos esta noche no quedaran en vano los colores de Iturbide.
Sandra sin comprender en absoluto mi comentario me sirvió una copa de tequila, una de sangrita y otra de limón, para escapar al otro lado de la barra, temiendo quizás tener que escuchar otro de mis delirios de identidad nacional.
Antipatriota yo? claro que no. Al menos no me olvide de que hoy 16 de septiembre el América y el Guadalajara juegan el clásico precisamente aquí. Y que nos identifica mas? nuestra historia que desconocemos? nuestro afán de autodestruccion? nuestro folclore importado? o ese paliativo a nuestra desgracia llamado fútbol? hay mucho de donde escoger pues mientras nuestra historia siga oculta, nuestras diferencias son las mismas.

Sentado en este rincón tratando de recordar la letra del himno nacional, los anuncios de neón comienzan su danza en carrusel y las "banderitas" me hacen recordar las calles de mi pueblo al que quizás nunca volveré.

