domingo, 23 de mayo de 2010

La casa vieja



Que te queda, al borde de tus sueños?
Una casa de muros fracturados
y un jardín que se rindió al otoño,
vestigios de frívola opulencia,
que al atardecer son la delicia de buitres y vampiros.

Huellas de fantasmas en tu cama
son cicatricez de las batallas de tu carne,
siluetas de humo que se confunden
con los restos mutilados, de tu orgullo,

Te queda, un destello de lucidez,
que se arrastra agonizante
por los pasillos retorcidos de tu alma.

La caricia ansiosa del tiempo
trepando hasta tu rostro,
buscando penetrar en las ruinas de tu piel
y enrredarse entre tus huesos.

Te queda, una chimenea en el rincón lejano
de tímido fuego consumiendo tu memoria,
donde arden en el olvido tu colección de desencuentros.
 
y enpolvadas las ventanas rotas,
las que no supiste cerrar a tiempo.

Se fueron de la fuente las aves de canto falaz
y en el ático yace,un espejo sombrío,
reflejando el recuerdo inútil
de las oportunidades perdidas.

Que te queda?
Si es hora de apagar,
una a una, todas las luces de tu casa
y esperar,
esperar con el remordimiento entre los labios
la hora obscura del abandono

Con tu mano pálida sobre el cristal
dices adiós a las ilusiones que robaste,
a una calle iluminada de besos
y adoquines humillados de desden.

Se queda el silencio,
impregnando tus paredes
con el aroma necio
de tu edén imaginario
 
Se queda un nombre escrito en la arena,
un cofre con magia postergada,
y tu historia escrita en alas de mariposa.

Sobre el tejado dos lunas de obsidiana,
derraman estrellas sobre tu epitafio,
y en el sótano se queda, un corazón abyecto de arrogancia.

Se quedo la eternidad cautiva en tus visiones
el momento interminable,
de apagar tu ultima luz,
de cerrar tu ventana,
y después nada.