jueves, 12 de agosto de 2010

El bicentenario y la revolucion pendiente



A unos cuantos meses de que la clase política de México comience los festejos del bicentenario; el país se encuentra sumergido en la vorágine de una escalada de violencia que inicio públicamente hace mas de dos anos. El estado ha declarado insistentemente que la violencia es el resultado de la lucha que ha emprendido en contra de la delincuencia organizada, especialmente en contra del narcotrafico.

En la historia mexicana (incluso en la oficial) solo hay dos antecedentes de tal magnitud. Y son, precisamente los que dieron inicio a los eventos que están por conmemorarce. La independencia y la revolución mexicana. Curiosa coincidencia cronológica y de circunstancias sociales.

Como cada religión necesita del profeta y su milagro, cada estado precisa establecer el vinculo de identidad entre sus ciudadanos, y crear elementos de filiación como los símbolos patrios, una historia con pasajes heroicos, un patrimonio sentimental como la familia, y contar con la complicidad de un dogma religioso.

Dejando un análisis mas minucioso a los historiadores, el caso mexicano nos ofrece todo un mosaico de remiendos y retoques con todos los requisitos para construir una nación. Durante trescientos anos de mestizaje, la nueva nación se tropieza con una independencia para la que no estaba preparada. El vinculo racial estaba contaminado. Con tres siglos de esclavitud y analfabetismo, la población apenas y era consciente del territorio que abarcaba el país. El único elemento de identidad fue la religión que había entrado con la fuerza de la espada, y que a la postre tomaría las riendas metafisicas y terrenas del destino del pais naciente.


Pero cuales son los festejos con los que la clase política pretende forzar una identidad nacional en un pueblo que es totalmente ajeno a las cifras, a las estadísticas, a los resultados de su gobierno?

1810, El inicio de la lucha por la independencia. Cual independencia?
Fue el inicio de una lucha de criollos buscando igualar privilegios con los españoles peninsulares, apoyados por la santísima iglesia que veía amenazados sus intereses económicos tras la invasión de España por parte de Francia. Ninguno de estos dos grupos dudaron en utilizar al indígena como carne de canon para beneficio propio. Nunca hubo tal independencia. El territorio jamas regreso a sus dueños originales, los indígenas. Peor aun, siguieron esclavizados y marginados por sus nuevos propietarios.
La vida independiente del yugo español se vio rápidamente amenazada y flagelada por la ambición del poderoso vecino del norte, que empezaba a materializar su proclamado destino manifiesto a costa de la desorganización y la corrupción de un México que todavía no empezaba a reponerse del saqueo de tres siglos. De esta agresión surgiría, eso si, el mito de los héroes de Chapultepec como nuevo símbolo patrio.
Apenas un par de décadas después y ya con solo la mitad de territorio, seria Francia, la que vendría por su parte del botín, a invadir una tierra que pareciera tener el aviso de estar disponible para conquista. Nacería otro símbolo patrio, la batalla del cinco de Mayo. Un conflicto bélico del que la mayoría de los mexicanos solo conoce la primera parte, pero que sirve como factor de identidad en nuestro accidentado marco histórico.
Así entre la guerra y las intervenciones el indígena siguió padeciendo de la esclavitud y la miseria. El exterminio de los indios Yaquis, la esclavitud en Yucatan, los centros de explotacion en Valle nacional y las minas del norte que no han sido llamados holocausto porque el indígena ni es Judío ni vale la bala que los mata. Para el indígena mexicano la llamada independencia no trajo ninguna diferencia a su desgracia. Simplemente no existió.

1910. Trae consigo las primeras manifestaciones de rebeldía, ahora si, iniciadas por indígenas en el sur y mestizos en el norte. En ese tiempo no era llamada delincuencia organizada y mucho menos terrorismo, pero igual se perseguía el intento de ser libre. Porfirio Diaz no calculo que un pueblo que no tiene nada que perder se vuelve mas peligroso. Es tal vez el primer quebranto entre el México del norte y el México del sur. El levantamiento de caudillos en contra de un enemigo común, pero con intereses diferentes y carentes de un proyecto de nación. Otra vez la desorganización, la intervención extranjera y la traición hacen que los nuevos ocupantes del poder se olviden de la causa principal de la llamada revolución mexicana. Es tal vez el único conflicto bélico donde son conmemorados por igual los antagonistas de la historia. Donde son héroes los que asesinaron a los héroes. Pero para el indígena todo sigue igual.


Se termina la dictadura de un individuo y comienza la dictadura de un partido. Durante setenta anos se crea una estructura patriotera de socialismo populista y se ejerce la manipulación oficial del cuarto poder. Se muestra públicamente un México moderno y se oculta el México miserable. Durante setenta anos la formula para acabar con la pobreza fue ocultarla . Durante setenta anos el amiguismo, el nepotismo, la corrupción se anidan en las instituciones y en las empresas propiedad de la nación para ser saqueadas brutalmente, para conservar el poder y para agigantar la riqueza de los ricos mientras millones de mexicanos viven en condiciones infrahumanas. La mayoría, indígenas.



El nuevo levantamiento Zapatista en Chiapas ya no permite seguir ocultando una realidad nacional. Es el principio del fin de la dictadura de partido para dar paso al cambio, ... y a la decepción. Queda evidenciada la ingenuidad y la ignorancia que genera la desinformacion oficial, el sexenio Foxista nos pone en claro que México ya va siendo arrastrado por el nuevo orden económico mundial. Que las decisiones del estado son superitadas por los intereses internacionales de los dueños del mundo. Y mientras tanto, cincuenta millones de mexicanos ya están hartos de vivir en la miseria, de ver que en cada sexenio se anuncia una nueva crisis económica que no es nueva porque nunca han vivido fuera de ella.

El tendido publicitario del estado nos dice que se lleva a cabo una guerra contra el narcotrafico. Mientras la violencia se recrudece durante los últimos tres anos; vale la pena cuestionarse, porque el estado ha invertido un esfuerzo humano y material tan grande para combatir una actividad que no solo ha sido tolerada durante décadas, sino de la que se ha beneficiado economicamente. Si la impresionante escalada de violencia es el resultado de la lucha contra el narcotrafico, se pone en evidencia la ineficacia de un enorme y costoso aparato de seguridad e inteligencia, que parece, solo ser efectivo cuando hay que reprimir a estudiantes idealistas o a campesinos desarmados.








En un Mexico con un estado sin respuestas; donde los ciudadanos se preguntan, porque todos los ex presidentes mexicanos son millonarios? si todos, (a excepción de Fox), siempre fueron "servidores públicos" cuyo sueldo no permitia tales excesos. Cual fue la solucion a las muertas de Juarez?, al caso Colosio?, al error de diciembre?, al fobaproa? al conflicto en Chiapas que se iba a resolver en 15 minutos?, a la matanza de Tlatelolco? a la de Aguas Blancas? a la isla Bermejo? y a miles de etceteras en los ultimos cien anos.

Llega México al bicentenario en condiciones tan desesperantes como entonces. Con un pueblo que no quiere discursos, sino respuestas. Que no quiere mantener a quinientos diputados sino a un policia honesto con salario digno. Que no quiere campanas políticas millonarias sino escuelas con instalaciones y equipo que no den vergüenza. Que exigen servicios medicos mientras funcionarios publicos tienen cuentas millonarias en el extranjero (vease Raul Salinas entre cientos de ejemplos)

Cada vez le cuesta mas trabajo al estado, (que insiste en no ser un estado fallido) ocultar las condiciones y el descontento de los cincuenta millones de pobres. Apresurándose a vincular cada ejecución y hasta las matanzas de estudiantes en Cd. Juarez al crimen organizado. ()Curiosamente en el caso del secuestro de Diego Fernandez De Cevallos se ha tenido mucho cuidado en no relacionar el hecho con el narcotrafico).

Llega el bicentenario con el reclamo de tierra y libertad, mientras las playas de Baja California ya son propiedad de extranjeros. Cuando las condiciones del campesino mexicano lo obligan a emigrar ilegalmente.

Las guerras en el mundo han cambiado; la tecnología, la logística y los recursos desiguales convierten al revolucionario en terrorista y al oprimido en criminal. El estado mexicano a lo largo de doscientos anos a convertido a Mexico en una sociedad frustrada que abre paso a la justicia por propia mano.









En México hay algo mas que una guerra contra narcotraficantes. Ha estado esperando cien anos, oculto bajo la desigualdad social, atrás de cada violación de derechos humanos, de la impunidad de doscientos anos de abusos y vejaciones a un subMexico que la clase media ha ignorado. Un subMexico que ya no cabe bajo los zapatos de las cincuenta familias dueñas del país, que ya no se puede ocultar tras cortinas de humo como el show de iniciativa México. Es un SubMexico que ya no quiere esperar, que no tiene ya ningún vinculo con el México de las estadísticas, ni con la clase política. Un SubMexico que no tiene nada que perder. Es la revolución pendiente, es la nueva revolución.














En Mexico no solo es necesario proyectar un futuro como nacion. Antes hay que reparar el pasado. Ya no es suficiente buscar la justicia social sin reconciliar al hombre con su historia. Se debe buscar la forma de indemnizar a las victimas de la impunidad y desigualdad social de un bicentenario de olvido y explotacion. Solo entonces se pueden crear verdaderos vinculos que permitan iniciar un proyecto de nacion que incluya a todas las clases sociales mexicanas, donde la corrupcion, el peculado, y el incumplimiento de promesas de campana sean catalogados como delitos graves y traicion a la patria.















Una propuesta para empezar podria ser, crear un impuesto proporcional al ingreso a todas aquellas personas y empresas que tengan ganancias por mas de veinte salarios minimos, y canalizar este recurso por vias claras y transparentes como “indemnizacion” en efectivo a todos aquellos trabajadores que persivan menos de tres salarios minimos.
Tu que propones?