sábado, 16 de abril de 2011

Gaviota


Aquella tarde, como siempre. Desde que te fuiste. Fui a esperarte con la noche. A la orilla del acantilado. Alli, sobre una pequeña roca lloraba una niña. Solo se escuchaba el estruendo lejano de las olas y el sollozo cansado. Su voz enrronquecida delataba el tiempo que anido su desconsuelo. Vi las cicatrices en sus manos y en su cara. Algunas nuevas y otras parecían haber estado siempre allí, desde el primer aliento. Me acerque un poco mas, pero ella no parecía percibir mi presencia. Su túnica blanca estaba escurriendo lágrimas y entonces vi sus alas, mojadas, inservibles. La brisa del mar castigaba su maltratada cabellera obscura que se enredaba entre sus hombros y sus alas. Vi como frotaba las marcas con sus lágrimas. Vi como estas se bebian los pedacitos de mar que se escapaban de sus ojos tristes.De pronto dejo de llorar y abrió sus brazos. Su túnica se deslizo al suelo y pude ver su cuerpo martirizado con cientos de cicatrices. Las cicatrices del mundo, las cicatrices del corazón de los hombres, las cicatrices de un alma rota, la cicatriz de la desesperanza y las de la decepcion. De pronto el mar enmudeció. Como queriendo ser testigo de aquel instante. Murió por un momento, y el sol obscureció. La única luz brotaba timidamente de la piel de esta criatura y una a una las cicatrices comenzaron a desaparecer. Cada vez que desaparecía una herida se encendía una estrella. su piel se volvió de marfil y sus alas se extendieron, enormes, irradiantes de belleza. Y entonces el mar rugió nuevamente. La niña comenzo a elevarse sobre el acantilado y busco su reflejo en el agua. Ya no era una niña, era una gaviota que se elevababa hacia la luna y pronto cientos de gaviotas la acompañaban en el vuelo. Se confundieron con la espuma del mar y con el reflejo de la luna. Desde entonces, sentado en esa roca espero el atardecer y te busco en los ojos de cualquier gaviota, en cada gota de lluvia y aveces, escucho tu voz en los caracoles del mar. Y cuando el cielo esta lleno de estrellas doy gracias por haber olvidado mis heridas.

Reflejos de una re-evolucion.



Hace ya un poco mas de dos anos la violencia en el norte de México comenzaba a mostrar un nuevo rostro, una intención censurada y métodos escandalosos. Por aquel entonces los responsables directos de brindar seguridad a la población, no encontraban mejor argumento que vincular a las victimas de cualquier masacre al trafico de drogas. Aunque el muerto fuera obrero, ama de casa o incluso niños; parecía suficiente distorsionar los medios y anatemizar al ciudadano que se atreviera a manifestar su descontento.

Desde el autoexilio no quise dejar de aportar mi grano de arena. Desde esta ciudad propuse, atravez de los medios electrónicos (que entonces todavía estaban fuera del alcance oficial), un toque de queda civil para las ciudades de Chihuahua y Ciudad Juarez.
La respuesta a esta ilusa petición, no me sorprendió. La clase política en la opocision la apoyo, quizás buscando la simpatía de la parte afectada. La clase política en el poder rápido se apresuro a distorsionar el mensaje y a sacarlo de contexto. A catalogar la propuesta como una provocacion y finalmente a bloquear su paso por los medios. Se buscaba que la población civil no participara en la búsqueda de la solución al problema que le afectaba.
La sociedad civil en su mayoría, apoyo el "no movimiento" ya que la protesta consistía tan solo en no acudir a los centros de diversión nocturna por una noche; para llamar la atención nacional e internacional. La mayoría de los que no apoyaron el toque de queda eran empleados y propietarios de centros nocturnos, argumentando que era demasiado sacrificio dejar de trabajar un día en algo que seguramente no ayudaría en nada.

Ha pasado el tiempo y el virus de la violencia se ha extendido por todo el país, sembrando sentimientos de odio y desamparo para miles de huerfanos. Irónicamente en el norte los primeros que ha perdido sus fuentes de trabajo en este caos, son los empleados y propietarios de centros nocturnos.
Ha pasado el tiempo y tras sucesos como el secuestro de Diego Fernandez, el gobierno ha dejado de relacionar a las victimas con el narcotrafico.
Ha pasado el tiempo y el gobierno ahora solicita la participacion ciudadana para denunciar la delincuencia.
Ha pasado el tiempo y cada vez es mas difícil ocultar los hechos de violencia y terrorismo que se escapan a la luz publica como vapor escapando por las fisuras de una olla de presión. Aun y haya sido oficializado un pacto de desinformacion.
Ha pasado el tiempo y quienes no han aceptado la impunidad como una forma de vida, viven atemorizados dentro de sus hogares.

Ya no hay propuestas claras. El hedor de un sistema corrupto se escapa y solo los que ya no respiran lo ignoran. Es un problema simple de solución difícil. Los pobres ya se cansaron de su miseria y los ricos no quieren dejar de serlo. No hay forma de repartir la pobreza equitativamente.
Ranchos donde aparecen cientos de cadáveres, explosiones bajo el centro histórico, plataformas petroleras que se hunden misteriosamente,y policias secuestradores se vuelven lugares comunes comunes en un país poco común.

Y mientras el hombre mas rico del mundo vive junto (pero no revuelto) con casi cincuenta millones de miserables. Nadie sabe quien dirige la violencia en México. Pero, cuantos mexicanos sabían de la existencia del EZLN antes del primero de enero de 1994?

Ha pasado el tiempo y quizás, desde el autoexilio pueda observar la metamorfosis de una nación. La reconciliación de una ave Félix. Y quizás...